Una experiencia mágica en cada taza.
Preparar un café requiere de varios pasos a seguir, cada uno con su vital importancia para lograr una deliciosa y humeante bebida.
Empezamos con el café, que debe estar finamente molido, preparado para una maquina de expresso italiano (mi forma favorita hasta ahora de prepararlo). Si se puede moler en el momento, es mucho mejor, pues los aromas y sabores son mucho más frescos. Otra parte muy importante es el agua, que debe estar fría y filtrada, de manera que el filtro de la máquina no se dañe, y nuestro café no tenga mal sabor procedente de agua de mala calidad.
La combinación del agua con el café son la esencia del café, pero una buena extracción (dejar al agua fluir por el café, con la suficiente presión para que absorba todo el sabor y aromas, sin absorber mucha cafeína).
Para que un expresso, la base de casi toda bebida de café, sea bueno, debe tener una extracción de 30 segundos, logrando una onza líquida de café. Si lo dejamos de más, el café se quema y pierde su buen sabor y aromas, si lo quitamos demasiado pronto, no se logran absorver los beneficios del café. Es en este punto donde se define la calidad de nuestro café, el alma de nuestra bebida, y la razón de ser de la experiencia de preparar café.
En resumen, la preparación de café es todo un ritual que, al menos para mi, es algo mágico y relajante a la vez, con cada taza de café contando una experiencia diferente, pues la magia está en la artesanía de la extracción, nunca igual.
Que tengan una excelente noche :D


